viernes, 25 de febrero de 2022

INFLUENCERS Y TRABAJO SOCIAL

INFLUENCERS Y TRABAJO SOCIAL

Un influencer es una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y por su presencia e influencia en redes sociales puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca.

Los kidfluencers son niños que tienen una gran marca personal creada en redes sociales. Generalmente destacan en Instagram o Youtube y empezaron relativamente pequeños, algunos, no superan ni la mayoría legal para tener un perfil en redes. A parte de niños, también hay adolescentes influencers o youtubers (creadores de contenido audiovisual con el objetivo de generar interacciones y obtener visualizaciones y más subscriptores).

Estas personas se convierten en fuente de entretenimiento, de conocimiento, en ídolos, en alguien a quien te quieres parecer etc. Se convierten en referentes para miles de personas; adultos, adolescentes y niños.

La mayoría de los kidinfluencer se encuentran tan enlazados con las redes sociales por haber participado en algún programa, serie o película, por ser familiar de algún otro influencer o porque ese familiar influencer le ha mostrado en repetidas ocasionas. En estos dos últimos casos se podría mencionar a los hijos de Verdeliss, que a pesar de no contar ellos con un perfil público de influencer, constan de clubs de fans y todo el mundo puede ver su día día gracias a los blogs de su madre; ha publicado recientemente el parto de su octava hija (https://www.elnortedecastilla.es/gente-estilo/verdeliss-publica-integro-20220224115814-nt.html).

Los adolescentes influencer varían en edad, pero lo más común es que empezasen a usar las redes de una manera más constante a los quince o dieciséis años, obteniendo más “fama” en esa plataforma cuando ya son mayores de edad o cuando están a punto de cumplir los 18. Hay multitud de influencers en multitud de plataformas diferentes. Estos influencers pueden utilizar su “fama” para cosas buenas o neutras, pero también pueden crear polémicas, proporcionar información falsa y condicionar las opiniones de sus seguidores.

Es muy común que las marcas de ropa, cosméticos, de depilación o de comida incluso, se pongan en contacto con diversos influencers para promocionar sus marcas y sus productos. Las marcas buscan llamar la atención de los jóvenes por lo que los influencers también lo son.

Estos jóvenes comparten gran parte de su vida en Instagram, YouTube, TikTok…Se convierten en víctimas de cualquier comentario que puedan recibir, ya sea por su apariencia física, por sus creencias o ideas o por cualquier otra razón que a una persona moleste o no guste. A parte de poder ser víctimas, también pueden ser los abusones. Un/una joven influencer puede decir sus creencias políticas denigrando las demás y dependiendo de lo formado que este su público puede, o ignorar esa creencia política y dejar de seguir a ese influencer o pueden sentirse condicionados por él/ella.

Uno de los casos más conocidos es el del influencer Naim Darrechi, un joven de 19 años que ha estado metido en variedad de polémicas. Uno de sus videos más virales se encuentra en la plataforma de TikTok en la que expresaba que el aborto es asesinato, que da igual que sea tu cuerpo le estás quitando la vida a una persona que no tiene la culpa y que si él hubiese sido futro de una violación su madre estaría feliz por tenerle, entre otras cosas (https://www.youtube.com/watch?v=RCFD8t4qWBA).

Otra influencer que ha estado contantemente metida en polémicas se trata de Marina Yers, una influencer que se empezó a hacer famosa en YouTube con 13 años. Esta influencer ha realizado multitud de comentarios y actos que muchas personas han tachado de inapropiados; afirmó que “el agua deshidrata más que hidrata”, realizó un video utilizando las mascarillas como si fueran un bikini y se puso un calzoncillo, colocó dentro una fruta (un plátano) y gastó una “broma” de que un coche le arrancaba el vestido haciendo parecer que era una chica con un órgano genital masculino (muchas personas al ver esto dijeron que no era una broma, era transfobia).

A pesar de que hay influencers que no han hecho un buen uso de su repercusión, hay influencers que si han sabido utilizar su fama para algo bueno. Multitud de jóvenes influencers han mostrado su concienciación con el covid19, con el adecuado uso de mascarillas, apoyan a colectivos marginados y están en contra del bullying en todas sus formas; influencers como Claudia García (TikTok) muestran el movimiento de body positive.

Un ejemplo de un buen influencer es Aidan Gallagher, un chico estadounidense de 18 años que empezó a obtener reconocimiento al participar en varias series de televisión desde pequeño. Este influencer promueve el cuidado de los animales y del medio ambiente; participa activamente en cuestiones ambientales y ha trabajado como defensor de la juventud para varias organizaciones ambientales. Fue nombrado Embajador de Buena Voluntad de la ONU para el Medio Ambiente de América del Norte en 2018 (cuando aún tenía 14 años). https://www.unep.org/es/noticias-y-reportajes/comunicado-de-prensa/el-actor-aidan-gallagher-es-designado-embajador-de-buena

En relación con el Trabajo Social, los servicios de redes sociales virtuales han proporcionado mayor conectividad social y que aparezcan actores sociales con capacidad para influir en diversas actitudes de sus seguidores; estas personas tienen una mayor capacidad de alcance, control y difusión de información.


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