INFLUENCERS Y TRABAJO
SOCIAL
Un influencer es
una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y por su
presencia e influencia en redes sociales puede llegar a convertirse en un
prescriptor interesante para una marca.
Los kidfluencers son niños que tienen una gran marca personal creada en redes sociales.
Generalmente destacan en Instagram o Youtube y empezaron relativamente
pequeños, algunos, no superan ni la mayoría legal para tener un perfil en
redes. A parte de niños, también hay adolescentes influencers o youtubers (creadores
de contenido audiovisual con el objetivo de generar interacciones y obtener visualizaciones
y más subscriptores).
Estas personas se convierten en fuente de
entretenimiento, de conocimiento, en ídolos, en alguien a quien te quieres
parecer etc. Se convierten en referentes para miles de personas; adultos,
adolescentes y niños.
La mayoría de los kidinfluencer se encuentran tan
enlazados con las redes sociales por haber participado en algún programa, serie
o película, por ser familiar de algún otro influencer o porque ese familiar
influencer le ha mostrado en repetidas ocasionas. En estos dos últimos casos se
podría mencionar a los hijos de Verdeliss, que a pesar de no contar ellos con
un perfil público de influencer, constan de clubs de fans y todo el mundo puede
ver su día día gracias a los blogs de su madre; ha publicado recientemente el
parto de su octava hija (https://www.elnortedecastilla.es/gente-estilo/verdeliss-publica-integro-20220224115814-nt.html).
Los adolescentes influencer varían en edad, pero lo
más común es que empezasen a usar las redes de una manera más constante a los
quince o dieciséis años, obteniendo más “fama” en esa plataforma cuando ya son
mayores de edad o cuando están a punto de cumplir los 18. Hay multitud de
influencers en multitud de plataformas diferentes. Estos influencers pueden
utilizar su “fama” para cosas buenas o neutras, pero también pueden crear
polémicas, proporcionar información falsa y condicionar las opiniones de sus
seguidores.
Es muy común que las marcas de ropa, cosméticos, de
depilación o de comida incluso, se pongan en contacto con diversos influencers
para promocionar sus marcas y sus productos. Las marcas buscan llamar la
atención de los jóvenes por lo que los influencers también lo son.
Estos jóvenes comparten gran parte de su vida en
Instagram, YouTube, TikTok…Se convierten en víctimas de cualquier comentario
que puedan recibir, ya sea por su apariencia física, por sus creencias o ideas
o por cualquier otra razón que a una persona moleste o no guste. A parte de
poder ser víctimas, también pueden ser los abusones. Un/una joven influencer
puede decir sus creencias políticas denigrando las demás y dependiendo de lo
formado que este su público puede, o ignorar esa creencia política y dejar de
seguir a ese influencer o pueden sentirse condicionados por él/ella.
Uno de los casos más conocidos es el del influencer
Naim Darrechi, un joven de 19 años que ha estado metido en variedad de
polémicas. Uno de sus videos más virales se encuentra en la plataforma de
TikTok en la que expresaba que el aborto es asesinato, que da igual que sea tu
cuerpo le estás quitando la vida a una persona que no tiene la culpa y que si
él hubiese sido futro de una violación su madre estaría feliz por tenerle,
entre otras cosas (https://www.youtube.com/watch?v=RCFD8t4qWBA).
Otra influencer que ha estado contantemente metida en
polémicas se trata de Marina Yers, una influencer que se empezó a hacer famosa en
YouTube con 13 años. Esta influencer ha realizado multitud de comentarios y
actos que muchas personas han tachado de inapropiados; afirmó que “el agua
deshidrata más que hidrata”, realizó un video utilizando las mascarillas como
si fueran un bikini y se puso un calzoncillo, colocó dentro una fruta (un plátano)
y gastó una “broma” de que un coche le arrancaba el vestido haciendo parecer
que era una chica con un órgano genital masculino (muchas personas al ver esto
dijeron que no era una broma, era transfobia).
A pesar de que hay influencers que no han hecho un
buen uso de su repercusión, hay influencers que si han sabido utilizar su fama
para algo bueno. Multitud de jóvenes influencers han mostrado su
concienciación con el covid19, con el adecuado uso de mascarillas, apoyan a
colectivos marginados y están en contra del bullying en todas sus formas;
influencers como Claudia García (TikTok) muestran el movimiento de body
positive.
Un ejemplo de un buen influencer es Aidan Gallagher,
un chico estadounidense de 18 años que empezó a obtener reconocimiento al
participar en varias series de televisión desde pequeño. Este influencer
promueve el cuidado de los animales y del medio ambiente; participa activamente
en cuestiones ambientales y ha trabajado como defensor de la juventud para
varias organizaciones ambientales. Fue nombrado Embajador de Buena Voluntad de
la ONU para el Medio Ambiente de América del Norte en 2018 (cuando aún tenía 14
años). https://www.unep.org/es/noticias-y-reportajes/comunicado-de-prensa/el-actor-aidan-gallagher-es-designado-embajador-de-buena
En relación con el Trabajo Social, los servicios de
redes sociales virtuales han proporcionado mayor conectividad social y que
aparezcan actores sociales con capacidad para influir en diversas actitudes de
sus seguidores; estas personas tienen una mayor capacidad de alcance, control y
difusión de información.
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